Es curioso cómo a pesar del tiempo, las distancias y los mecanismos de defensa que usamos para negar las situaciones, éstas siguen doliendo. Aparecen de la manera más insólita: sueños, recuerdos, menciones de conocidos o saber que está en tal o cuál lugar en ese exacto momento.
No me refiero a una pareja (aunque algunos amores también duelen toda la vida), hablo del distanciamiento con un padre. Esa persona que nos dio la vida, que es el GRAN AMOR, toda la vida.
Hace algo más de dos años, no hablo, ni veo a mi madre. Tiene un trastorno de personalidad que altera su comportamiento y sus emociones, y eso me altera y daña severamente a mi misma. Así que por recomendación médica me alejé, cuidando mi salud mental. Ella lo tomó como una agresión, una forma de "declararle la guerra"; así que me inició causas judicales. No la culpo, está con ese trastorno y tergiversa la realidad y no puede hacer "mea culpa", es decir reconocer equivocaciones, de la forma que otra persona lo haría.
Aún estando lejos y sin saber nada sobre ella, sólo las intimaciones legales. La extraño, y mucho. Extraño la mamá sana que me amaba y con la que pasábamos ratos únicos de chicas o en familia. Extraño despertarme a su lado en su casa del balneario y que me traiga el jugo de naranja a la cama (así me demostraba amor). Demostraba cuánto me amaba, a mí y a mi hermano, cocinando todo, y no exagero, todooooo lo que preferíamos si sabia que íbamos a pasar el fin de semana a su casa.
Caminabamos horas por la playa descalzas después de las tormentas buscando caracoles. Revisábamos revistas de decoración buscando ideas para cuándo construyó su casa.
Sólo me quería a su lado y para ella, a cualquier precio. Y ese precio incluía mi salud mental y física, así que tuve que alejarme porque ya me estaba dañando.
Porque cuándo no estaba así, aparecía otra persona, distinta, que era oscura, llena de odio, resentimientos , culpas.. alguien a quien desconocía, completamente negativa y destructiva, aún de lo que más amaba.
Con mucha terapia psicológica y principalmente espiritual, he logrado comprenderla y poner distancia emocional para que no duela todos los días; y seguir con mi vida en busca de mi propio camino y mis propias satisfacciones.
Sabiendo que cada uno es dueño de su felicidad y de su infelicidad, y que nada podemos hacer porque ella cambie de opinión; si eligió el camino del odio, resentimiento, envidia y demás. Cuando insitimos en cambiarlos o hacerlos entrar en razón perdemos nuestra energía y nos perdemos a nosotros.
Duele mucho. Ayer dolió, como tantas otras veces, saber estaba con mi hermano de reunión familiar, y yo no pude verla, ni darle un beso, ni abrazarla, ni sentir su perfume o su voz.
Pero aunque me cueste noches de sueños (o pesadillas) con ella, días recordándola, sé que primero estoy yo. Y que es lo que ella más desea, verme sana, feliz, integra, realizando mis metas y soñando cosas que me hagan mejor persona todos los días.
Uno elige a sus padres para aprender de ellos... a veces la forma de enseñarnos no es la mejor pero igualmente lo hacen. No la juzgo, ha sido una gran mamá, una gran maestra, la amo con toda mi alma y me gustaría se amara igual y buscara ayuda médica.
Pero eso ya no depende más de mí.